Los DPI en imágenes e impresiones:
¿Mito o realidad?

 


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¿Cuántas veces nos hemos encontrado en las especificaciones de escáneres e impresoras una característica llamada “DPI”? Algunos nos explican que hacen que las imagenes se vean más grandes o más chicas, otros dicen que influye en el detalle, otros en la calidad. Agarramos una de nuestras cámaras digitales, una impresora y un escáner para realizar una serie de pruebas que permitirán que puedan entender el tema y sacar sus propias conclusiones.

Así como se actualmente existe una guerra no declarada sobre megapíxeles de los sensores de imagen que montan las cámaras digitales en la actualidad, también hay una carrera para vender impresoras, monitores y escáneres con más y más DPI. Expliquemos este a veces oscuro concepto, y luego veamos que tan necesario es tener un dispositivo de 1,234,567,890 DPI enchufado en el escritorio.

Como dijo Jack, vamos por partes. DPI es un acrónimo para Dots Per Inch, que en correcto español significa “Puntos por Pulgada”. Tal como el nombre lo indica significa cuántos puntos irán en una pulgada. La pregunta que cae de cajón es qué diablos es un punto; para que lo tengan claro, un punto es una especie de equivalente del pixel en el mundo análogo, es decir mientras más DPI en una imagen quiere decir que en una pulgada (unidad de longitud) habrá más puntitos que constituyan la imagen por lo que eventualmente la imagen podría tener más definición. Y decimos eventualmente porque esta medida es “física”, o sea no tiene nada que ver con la calidad de la imagen que vayamos a escanear / imprimir. Si la imagen tiene un nivel de detalle / resolución alta, imprimir a alta resolución mantendrá el nivel de detalles de la imagen original, pero si la imagen es de una resolución muy baja imprimiendo a un millón de DPI el resultado final no mejorará en nada la imagen original. Para esto, necesitamos entender que tal como la impresora nos dará una impresión que tenga una determinada cantidad de puntos por pulgada, la imagen digital que tengamos en nuestro computador tiene aparte de su tamaño en píxeles, una resolución asociada (dato que ustedes pueden cambiar en su programa de edición de fotos favorito) y que la relación entre ambas cifras es la que dará el tamaño que tendría la imagen impresa a la resolución que hayamos escogido.

Ejemplo práctico: Una impresión de 20×30 cms a 300 DPI tiene un tamaño de 3543×2362, mientras que una impresión a 72 DPI del mismo tamaño mide en pixeles sólo 850×567. Yendo a la inversa, si tengo una imagen de 1600×1200 y la quiero imprimir a 300DPI, lo podré hacer a un tamaño máximo de 13.5×10 cms. Si quisiera imprimirla a 72 DPI, el tamaño máximo al que podría imprimirla sería más grande (ya que necesitamos menos puntos por cada pulgada que queramos imprimir), de aproximadamente 56×42 cms.

Entonces, teniendo en cuenta los números de arriba, podríamos pensar de inmediato que lo que más conviene es tener una cámara de fotos que nos dé imágenes de muchos píxeles por muchos píxeles (o sea de muchos Megapíxeles) y una impresora de millones de DPI para que podamos imprimir las fotos muy grandes y con mucho detalle (porque finalmente, si tengo más puntitos por pulgada lo que significa es que puedo acceder a una imagen más detallada). Pero esto no es tan cierto. Bueno, los que quieran botar su dinero y comprar algo a lo que probablemente nunca le sacarán partido, OK: compren su impresora de 5000DPI y su cámara de 20MP. Los que tengan dos dedos de frente y quieran comprar algo bueno pero conveniente a la vez, sigan leyendo :

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Otro factor que entra en juego a la hora de evaluar cuantos DPI necesito en mi imagen final es la distancia a la cual se verá la impresión. ¿Se han fijado que cuando se acercan a una gigantografía pueden ver todas sus imperfecciones y hasta los colores individuales que usaron para realizar los colores de ésta? Esto ocurre porque como esa gigantografía está hecha para ser vista a varias decenas de metros y no a 5 centímetros de distancia, usar una resolución de impresión alta no tiene sentido y se vuelve nada más que una pérdida de tinta. O sea, si quieren imprimir una fotito chiquita que aún siendo chiquita sea muy detallada viéndola muy de cerca es conveniente usar una resolución más alta. En cambio, si quieren imprimir algo que va a ser apreciado de una distancia mayor, entonces con 300 o 600 DPI está bien. Y si va a ser una gigantografía como la del ejemplo, entonces 50 o 72 DPI son suficientes, sobretodo porque las imágenes de origen en general tampoco están a una resolución tan alta que permita imprimir a esos tamaños. La idea siempre es gastar la menor tinta necesaria, y si no se justifica imprimir una imagen con un nivel de detalle asombroso, mejor ahorrarse esas gotitas de tinta adicionales, que cuestan bastante dinero.

Para recapitular, se podría decir que pocos DPI cubrirán un área más grande con la misma cantidad de pixeles. Hagan la comparativa con un galón de pintura y la cantidad de manos que rinde. Pintando con 3 manos podemos cubrir 30 metros cuadrados, pero si bajamos a dos podemos cubrir 40 por ejemplo. Nosotros hicimos pruebas en nuestros laboratorios imprimiendo a 300, 600 y 1200 DPI; luego escaneamos las impresiones a una alta resolución para que puedan ver las imágenes de “cerca”. Aquí están los resultados:

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Imagen original capturada con la cámara fotográfica


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Acercamiento de la imagen impresa a 300 DPI
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Acercamiento de la imagen impresa a 600 DPI
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Acercamiento de la imagen impresa a 1200 DPI

Como pueden ver en las imágenes, entre 300 y 600 DPI hay una diferencia notoria, pero entre 600 y 1200DPI las imágenes son casi idénticas. Tenemos que considerar además que estamos haciendo un “acercamiento” a las imágenes, o sea algo así como verlas muy, muy de cerca.

Ahora probemos imprimiendo unas imágenes pequeñitas a ver si distintas resoluciones nos dan más detalle.

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Imagen impresa a 300 DPI
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Imagen impresa a 600 DPI
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Imagen impresa a 1200 DPI

Aquí nuevamente se ve que más de 600DPI no se justifican; la imagen se ve casi exactamente igual a 600 y 1200 DPI; la impresión a 300 DPI de una cierta distancia también se ve igual pero al ser imagenes pequeñas uno trata de verlas de cerca y ciertamente a 300 DPI hay menos detalle que a 600 DPI.

Caso aparte es el de los escáneres. Si queremos trabajar con la imagen de alguna u otra manera, y luego tener a nuestra disposición una imagen de mayor tamaño que el original físico, es conveniente tener un escáner de la mayor resolución posible; en cambio si sólo queremos escanearle las fotos de infancia a una tía de tercer grado para que las ande trayendo en su celular usar la resolución mínima del escáner es más que suficiente.

¿Y los monitores? ¿Quién no ha visto alguna vez en el panel de control de Windows la cantidad de DPI que quieres usar para el texto? Como dije al principio los puntos son el equivalente análogo a los pixeles, por lo tanto, si mi monitor tiene una resolución medida en pixeles, por qué utilizo DPI? Por comodidad, tal como llamamos conector VGA al conector D-Sub 15, llamamos DPI a lo que en monitores debiera llamarse PPI (Pixels Per Inch). Un monitor común y corriente tiene la mísera suma de 72 PPI, mientras que los monitores profesionales tienden a partir en los 100 PPI+. El único contra de tener tanta resolución en tan poco espacio es que el texto e imágenes (que están optimizados para 72DPI en el mundo del internet) se ven muy pequeños, aunque un pequeño ajuste en las configuraciones soluciona el problema.

Ustedes, ¿que resolución consideran adecuada para imprimir? ¿Y para escanear? ¿Cuál es la resolución máxima de tus dispositivos? ¿Las ocupas a menudo?

Fuente: http://www.madboxpc.com/el-mito-de-los-dpi/